Ana Julia Jatar - weblog

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¿Un gobierno para los pobres... o para la pobreza? escrito por Ana Julia Jatar | 10/10/2005 | 11:17:05 am | Política, Economía

Artículo publicado originalmente en El Nacional, edición del 10/10/05
Pobreza

En Venezuela, al igual que en el resto de América Latina, la pobreza y la desigualdad no han disminuido en la última década. Por lo menos esto es lo que dice un estudio realizado por Jaime Saavedra y Omar Arias del Banco Mundial. Esto, además de indicar que estamos desaprovechando la bonanza petrolera más grande de nuestra historia, también es una señal para los otros países de la región, de que el modelo venezolano de “gobernar para los pobres” no ha dado resultado. Por ello, en el seminario al que estoy asistiendo en Salamanca como preparativo para la Cumbre Iberoamericana que tendrá lugar esta semana, se ha dicho que las soluciones para los problemas de la pobreza no se encuentran en políticas basadas en la confrontación, ni el irrespeto a los derechos de propiedad, ni en el populismo y en la falta de cooperación. Contrario a lo que está aconteciendo en nuestro país, el resto del continente anda en la búsqueda de soluciones a la pobreza en la cooperación, el respeto a los derechos de propiedad y la colaboración entre el gobierno, sector privado y partidos políticos.

Veamos cual es el problema. Si definimos pobreza aquellos niveles de ingreso menores de 2 dólares por día, existen alrededor de 130 millones de pobres en la región, es decir, 25 % de la población.
Por otra parte, América Latina sigue siendo el continente más desigual del mundo: el 10 % más rico recibe 48 % de los ingresos y el 10 % más pobre recibe sólo 1.8 % de los ingresos.

Igualmente, el bajo crecimiento de la región no ha cubierto las expectativas de generación de empleo y por ello la informalidad ha crecido en más de un treinta por ciento en la mayoría de los países.

No todos los países tienen igual desempeño. Los que muestran un cierto progreso en este sentido durante los últimos diez años han sido Chile, Costa Rica y Jamaica, mientras que los que se encuentran en el otro lado del espectro y resaltan en aumento de la pobreza en los 10 años que van desde inicios de los noventa hasta el 2003 son Argentina, Venezuela y Ecuador.

Entendamos la naturaleza del problema. En primer lugar, la combinación de alta pobreza con alta desigualdad torna el rompecabezas algo aún más difícil de resolver. Numerosos estudios sugieren que el camino para reducir la pobreza esta íntimamente ligado tanto al crecimiento económico como a la capacidad de respuesta de los ingresos de los pobres a ese crecimiento. En otras palabras a lo que se ha llamado elasticidad de la pobreza con respecto al crecimiento. Por ello hay que buscar mecanismos para que los pobres logren hacer crecer sus ingresos más rápido que aquellos que no lo son. Es decir, cuando el crecimiento tiene un patrón de reducción de la desigualdad lo que se ha llamado “crecimiento propobres”.
La gran mayoría de los países que lo han logrado, (China, Korea, Chile) lo han hecho incorporando a los más pobres al mercado de trabajo formal a través del aumento de las exportaciones.

Igualmente han logrado mejoras importantes en los sistemas de seguridad social. Y este es el gran reto que enfrentan hoy los países de la región. Con la convicción que pudiese convertirse en eslogan aquí en Salamanca se ha dicho hoy: no podemos seguirle pidiendo a los trabajadores mayor esfuerzo y más competitividad si no estamos dispuestos como sociedad a ofrecerles un retiro digno.

Se habló también de la necesidad de un nuevo pacto social para América Latina. Ni los pobres, ni los gobiernos (por más que Chávez se empeñe equivocadamente en hacerlo) ni el sector privado pueden, solos, acabar con la desigualdad.

De allí la necesidad de un pacto, el cual, se ha dicho, debe pasar por el reconocimiento por parte de los más ricos de que tienen que estar dispuestos a dar más, ese acuerdo debe ser capaz de incorporar la voz de los mas desposeídos quienes no se sienten representados por los gremios tradicionales (el desempleado ni el informal es defendido por el sindicato) y por último debe contar con gobiernos que sean capaces de ofrecer soluciones inteligentes y efectivas a los problemas de todos.
El Presidente Chávez vendrá a Salamanca a finales de esta semana y probablemente hablará de los “éxitos” de su gobierno para los pobres, algunos quizás se creerán las mentiras del presidente venezolano, pero todos aquellos que están aquí varios días antes de su llegada, y que han evaluando seriamente el problema de la pobreza y la desigualdad en América Latina saben que el presidente de Venezuela no sólo no ha logrado avanzar en erradicar la pobreza en Venezuela sino que va en la dirección contraria.

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