Ana Julia Jatar - weblog

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Lo que viene es joropo escrito por Ana Julia Jatar | 02/01/2006 | 08:00:02 am | Política

Artículo publicado originalmente en El Nacional, en su edición del 02/01/2006

Primero que nada, feliz 2006 y prepárense porque lo que viene es joropo. Las elecciones presidenciales de este año prometen ser un hito político inimaginable hace apenas dos meses. Los vientos están cambiando y el ambiente que nos espera es muy distinto al del año pasado, cuando el Gobierno anunciaba la profundización de la revolución con un Chávez hasta 2030. Este año se inicia con un gobierno que ya ni se ve, ni se cree invencible, todo lo contrario.

El tiempo cambia. Hace apenas un año los chavistas se encontraban imbuidos, y con razón, de un triunfalismo exacerbado por el propio color rojo con el que pintaron el mapa político de Venezuela.

Esto los condujo a embestir con furia el futuro y acelerar su revolución. Pero se les pasó la mano.

Se les pasó la mano porque se radicalizaron y al hacerlo perdieron el centro político y con él la mayoría. Se radicalizaron cuando comenzaron con las expropiaciones reñidas con la legalidad, cuando embutieron el Tribunal Supremo de Justicia con magistrados descaradamente “revolucionarios”, cuando se quitaron la careta y empezaron a usar el nuevo código penal para perseguir con saña a la disidencia política, cuando arreció la persecución a periodistas y a medios de comunicación con la nueva ley Resorte, cuando anunciaron la guerra contra el capitalismo y Estados Unidos a pesar de que en Venezuela 80% de la gente no quiere saber nada de comunismo.

En fin, se les pasó la mano cuando el Gobierno avanzó en su “revolución pacifica” intimidando, encarcelando, presionado y comprando conciencias.

Y es que persuadido de quedar eternamente invicto, el Presidente de la República no se dio cuenta de que mostraba sus cartas demasiado temprano y con ellas el lado feo de su revolución “bonita.” Al profundizar las diferencias entre amigos y enemigos del régimen a la mayoría no le gustó lo que empezó a evidenciarse: En el proceso de repartición de plata a diestra y siniestra sólo para los “amigos”, la corrupción se convirtió en un cáncer que atenta hasta contra la instrumentación de los programas sociales. Los más humildes ven con asco el grosero reparto del botín desde los chanchullos en Pdvsa hasta las misiones.

Con el acelerador puesto en su proyecto de perpetuarse en el poder, al Presidente se le pasó la mano en su empeño de ganar elecciones a como diera lugar. Tanto así, que el árbitro electoral se parece cada vez más a un ministerio de relaciones interiores al servicio de su dictador. El árbitro electoral en Venezuela se dedica a intimidar y coaccionar a los venezolanos con listas de perseguidos, como la de Tascón o la Maisanta, y asustar a los votantes con instrumentos de terror psicológico como las capta-huellas. Tanto se torció el CNE para complacer al Presidente que se terminó rompiendo en añicos cuando quedó demostrado que sus directores habían montado una parafernalia electrónica para saber quién votaba por quién y así implantar el miedo.

Si, se les pasó la mano y por eso la gente decidió no ir a votar en las elecciones parlamentarias.

Por eso no lograron la gran victoria que sellaría las elecciones de la Asamblea Nacional para rehacer la Constitución a la medida del radicalismo presidencial. Un congreso unipartidista escogido con menos de 20% de los votantes tiene un obvio sabor de ilegitimidad ante el país y el mundo. La causa profunda de esta pírrica victoria no es otra que la que más le duele a Chávez: la revolución que nos quiere imponer el Presidente de la Republica tiene poco pueblo.

Recordemos lo que muy a menudo se les olvida a los que están en el poder. La democracia está enraizada en la convicción compartida de que nuestros gobernantes no son mejores que nosotros. Los que nos gobiernan están allí para interpretarnos y respondernos.

Después de diciembre aquí han quedado demostradas dos cosas: que este Gobierno tiene una crisis de autoridad y que los venezolanos, haciendo demostración de su espíritu democrático, se lo ha hecho saber con creces absteniéndose masivamente.

Según varias encuestadotas, más de 70% de los venezolanos están buscando “otra cosa” y esa cosa se parece poco al proyecto chavista. En 2006 o la oposición la encuentra o Chávez se reinventa. ¿A cuál le apuesta usted?

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