Ana Julia Jatar - weblog

...economista, analista económica y política, escritora. Aquí se concentran sus ideas, pensamientos, análisis y escritos, para ser compartidos con todas aquellas personas interesadas en los temas frecuentemente abordados por Ana Julia.

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¿Puede haber libertad donde hay miedo? escrito por Ana Julia Jatar | 17/07/2006 | 08:43:32 am | Día a Día

Publicado en el Diario El Nacional edición del día 17/07/06 pág. A/8

Thomas Jefferson dijo: "Cuando la gente le teme al gobierno hay tiranía, cuando el gobierno le teme a la gente, hay libertad".

La calidad de un gobierno afecta de manera fundamental la calidad de nuestras vidas. Hoy muchos venezolanos se refugian en la "paz" de su quehacer diario con la errada esperanza de que el Gobierno no impacte su felicidad personal. Pero les tengo malas noticias: sí la impacta y de manera fundamental. No me voy a referir a la ineficacia gubernamental que nos ha condenado al deterioro constante de nuestra calidad de vida: el colapso del viaducto en la autopista Caracas-La Guaira como símbolo del resto de los colapsos. Hoy me voy a concentrar en el perverso impacto que tiene sobre nuestra realidad cotidiana el miedo que sentimos por la actitud del gobierno y la libertad que se lleva consigo.

El miedo se ha incrustado en la vida de los venezolanos.

Tenemos miedo a una muerte violenta en la calle, lo cual puede ser atribuido a la ineficiencia del Gobierno, por lo que no es el tema de este artículo. Sin embargo, el miedo a perder un trabajo si decimos algo contra el régimen, sí es parte de mi argumento. También lo es el que no nos den los dólares en Cadivi porque nos consideran opositores al Gobierno, el pánico que el Seniat nos cierre el negocio por alguna arbitraria regla, a que nos acusen de traidores a la patria porque un gobierno foráneo financie nuestra actividad disidente, a que nos secuestren unos bandidos con uniforme, a que nos quiten nuestras casas o tierras impunemente, a que nos boten de nuestros trabajos en sector público porque firmamos la petición al referéndum presidencial, o a que tal como nos recuerda todos los días el Presidente, venga el "imperio del norte" y nos invada. Y es que este gobierno, a veces por ineficiencia o primordialmente por estrategia, maneja miedo como política de estado. ¿Por qué será? ¿Para qué? Puede haber varias interpretaciones pero se me ocurre que la cosa va por el camino siguiente.

Hay filósofos que han dicho —Hobbes, en el siglo XVII, ha sido el más connotado de ellos— que la política está basada en el deseo del poder y en el miedo. De acuerdo con este enfoque, el ser humano está dominado por sus pasiones y de éstas, la más fuerte es el miedo. Por ello, según Hobbes, estaríamos dispuestos sacrificar parte de nuestra libertad ante una autoridad que pudiera, de alguna manera, “liberarnos” de nuestros propios temores. Muchos tiranos han entendido esta faceta de la naturaleza humana y han azuzado el terror para eternizarse en el poder. Algo de esto se siente en Venezuela.

Bajo este esquema, la libertad se entiende en su sentido negativo: como el área en la cual podemos actuar sin la interferencia de otros, sin sustanciales privaciones de libertad física . Así, el tirano nos protege y podemos ser libres dentro del espacio que nos permita esa protección. Llevado al extremo, soy libre si el gobierno no me encarcela. Es por esta debilidad filosófica, que la concepción moderna de la libertad implica también la existencia de la libertad positiva. Es decir, la posibilidad de actuar de manera tal que podamos tomar control de nuestras vidas y lograr la realización de nuestros propósitos.

Veamos como esto nos afecta.

¿Es libre una persona secuestrada? Obviamente que no, pero ¿es libre si le dejan la puerta abierta? Pensemos...

ya no habría restricciones físicas a su movimiento según establece el concepto de la libertad negativa... pero, ¿puede esa persona a pesar del miedo , lograr la realización de sus propósitos? Posiblemente no. ¿Es libre el medio de comunicación que se autocensura?
En realidad no hay ninguna restricción explícita a su expresión, se le deja operar y salir con las noticias todos los días, pero... ¿es libre para la realización de sus propósitos? ¿Es libre la persona que va a una concentración a favor del gobierno por miedo a que la boten de su trabajo? Nadie le colocó unas esposas en las muñecas para obligarlo físicamente a asistir al acto político en cuestión, pero ¿es libre? ¿Es libre el empresario que pide anonimato al financiar un acto de la oposición? ¿Es libre el que va a votar y lo hace por el candidato del gobierno porque teme represalias?
¿Sobre todo si en su ser más íntimo, teme que el voto no sea secreto? En resumen, ¿es libre aquel que deja de hacer lo que considera necesario para lograr un propósito propio, por miedo y no porque haya un impedimento físico o legal para hacerlo? Según el concepto positivo de la libertad, no lo es.

Para tener idea de la magnitud del espacio de libertad que hemos perdido como sociedad, los invito a que hagamos un ejercicio. Imaginémonos cómo cambiaría nuestra conducta si se nos garantizara que al tocar un botón se nos libraría de todos nuestros temores.

¿Quiénes y cuántos se acercarían a tocarlo? ¿Cómo cambiaría su conducta luego de hacerlo? ¿Cómo reaccionaría el gobierno? Los dejo con esa imagen para la reflexión de comienzos de semana.

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