Ana Julia Jatar - weblog

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La "pequeña" diferencia escrito por Ana Julia Jatar | 03/07/2006 | 08:46:33 am | Día a Día

Publicado en el Diario El Nacional edición del día 03/07/06 pág. A/8

Chávez es Bush y vice versaLa semana pasada la Corte Suprema de Estados Unidos le recordó a George W. Bush que en un sistema democrático el presidente de la república no tiene cheques en blanco, no puede extralimitarse en sus poderes, no puede actuar fuera de la ley, y tampoco puede ignorar los convenios internacionales en materia de derechos humanos. ¿No se muere de la envidia?
Para que sigamos soñando, como fabuloso regalo a quienes aspiran a una justicia verdaderamente ciega, el máximo tribunal estadounidense decidió a favor del chofer de Osama bin Laden (prisionero en la base de Guantánamo) y en contra el ministro de la defensa Donald H. Rumsfeld (Hamdan versus Rumsfeld) . Con ello, los cinco magistrados que firmaron la decisión afianzaron sabiamente su criterio como poder independiente y enaltecieron la esencia de una democracia liberal: la separación de los poderes públicos y sus recíprocos controles. El simbolismo de esta decisión y sus repercusiones no se deben pasar por alto, sobre todo para nuestro país.

Y es que el resurgimiento del antiamericanismo ha tenido mucho que ver con los abiertos intentos del presidente Bush de traspasar los límites de su autoridad.

En particular preocupan sus aún más obvios deseos de utilizar su "guerra contra el terror" como excusa para influir en las decisiones del más alto tribunal de ese país y promover acciones violatorias de los derechos humanos.

Ahora le pregunto nuevamente amigo lector ¿alguna semejanza con el inquilino de Miraflores?
No es secreto para nadie que la franca violación a los derechos de los 450 prisioneros de Guantánamo ha manchado la imagen del pueblo estadounidense como defensor de la libertad y ha cercenado la autoridad moral de Estados Unidos ante el mundo. El propio presidente de la Unión Europea refiriéndose a Guantánamo dijo recientemente que Estados Unidos podrían "perder su alma" al incurrir en este tipo de abusos. El fiscal general inglés también expresó su preocupación al decir que el sistema de justicia militar usada en el caso de los prisioneros de Guantánamo no garantizaba el respeto a las normas internacionales del debido proceso. De acuerdo con las más recientes encuestas los británicos con opinión favorable de Estados Unidos bajó de 75% en 2002 a 56% en 2006.

Como vemos, las críticas a las transgresiones de Bush no son monopolio del presidente Chávez. Muchos líderes mundiales han expresado su desacuerdo y preocupación sin necesidad de recurrir a los improperios e insultos del Presidente venezolano. La decisión del más alto tribunal estadounidense comienza a dar respuesta a estas preocupaciones.

En ella se establece que enjuiciar a los prisioneros de Guantánamo con tribunales militares de guerra es ilegal porque viola tanto las leyes nacionales como los principios internacionales sobre los derechos de los prisioneros especificados en la Convención de Ginebra. Así, la Corte Suprema de Estados Unidos al golpear fuertemente al presidente Bush, fortalece de manera contundente el sistema democrático de Estados Unidos.

En resumen, esta decisión tiene dos implicaciones importantes que sirven de espejo para la realidad política venezolana.

Primero, le pone claros límites a la interpretación que el presidente Bush le había dado a su autoridad como consecuencia de lo que ha llamado "guerra contra el terror". Y en segundo lugar, rescata la importancia de las leyes y acuerdos internacionales en materia de derechos humanos, los cuales por cierto, la administración Bush ha tratado consistentemente de evadir e ignorar.

La oposición venezolana es hoy víctima de persecución por la torcida interpretación que el presidente Chávez le da a su supuesta guerra asimétrica contra el "imperio del norte".

Según ella, la disidencia política en nuestro país es considerada aliada del "imperio", traidora a la patria y a menudo, llevada a tribunales por ello.

Igualmente, el Gobierno le ofrece su oído sordo a las voces de alerta de Human Rights Watch y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Ante estos desafueros, el Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela lejos de ejercer su autonomía, apoya de manera descarada la "justicia revolucionaria" dictada desde el Poder Ejecutivo.

Lo cierto es que, aunque no le guste que se lo digan, el presidente Chávez se parece mucho al presidente Bush, la "pequeña" diferencia es que allá en el norte la democracia funciona, y aquí no.

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